La Ley Europea de Accesibilidad cumplió su primer año de aplicación en un momento clave para las entidades públicas y privadas, que ya deben garantizar que productos y servicios esenciales como cajeros automáticos, terminales de pago, servicios bancarios, comercio electrónico, transporte, libros electrónicos, smartphones o servicios audiovisuales incorporen requisitos comunes de accesibilidad.
«Después de un año de aplicación, la Ley Europea de Accesibilidad ya no puede entenderse como un horizonte futuro, sino como una obligación presente. Empresas y administraciones deben incorporar la accesibilidad en sus productos, servicios, canales digitales, procesos de contratación y atención a la ciudadanía. No se trata solo de cumplir una norma, sino de garantizar que todas las personas puedan utilizar los servicios esenciales en igualdad de condiciones», señaló Jesús Hernández-Galán, director de Accesibilidad e Innovación de Fundación ONCE y director de AccessibleEU.
La norma establece requisitos funcionales comunes para armonizar las legislaciones nacionales y garantizar que los productos y servicios afectados sean accesibles en todos los Estados miembros. Su objetivo no es imponer una única solución técnica, sino asegurar resultados de accesibilidad que permitan a cualquier persona utilizar servicios esenciales de forma autónoma, segura y comprensible. Este primer año de implementación confirma que la accesibilidad debe integrarse en toda la cadena de valor: la normativa no solo afecta al diseño de productos y servicios, sino también a la forma en que se licitan, compran, contratan, prestan y supervisan. En el caso del sector público, la accesibilidad ya forma parte de la calidad de la gestión y debe estar presente en proyectos, pliegos, canales digitales, servicios de atención y espacios de uso ciudadano.
Con el primer año cumplido, la ley abre una nueva cuenta atrás hasta 2030. Durante ese período transitorio, algunos productos y servicios que no incorporaban todavía los requisitos de accesibilidad podrán seguir utilizándose hasta agotar su disponibilidad o vida útil prevista. Aun así, los nuevos productos, servicios, canales y equipamientos que se incorporen al mercado o se contraten a partir de ahora deben cumplir ya con la normativa. De los cinco años previstos para esta transición, uno ya ha transcurrido, por lo que AccessibleEU recuerda a empresas y administraciones la importancia de revisar cuanto antes sus licitaciones, procesos internos y servicios a la ciudadanía.
Entre los retos más habituales, el centro identifica la información pública compleja o difícil de entender, la falta de formatos accesibles, las webs y sedes electrónicas con barreras, la escasa formación del personal y la falta de coordinación entre áreas técnicas y de atención ciudadana. Por eso recomienda incorporar la accesibilidad y el criterio de expertos desde la fase inicial de diseño de proyectos, servicios y pliegos, además de reforzar la formación, revisar los canales digitales, establecer criterios de evaluación y seguimiento e integrar requisitos de accesibilidad en licitaciones y procesos internos. En España, la Ley 11/2023 transpone la Ley Europea de Accesibilidad y refuerza la conexión entre la accesibilidad del servicio y la accesibilidad del entorno en el que se presta.
«La accesibilidad no es una cuestión exclusiva de las personas con discapacidad. Es calidad, competitividad y mejora de vida para toda la ciudadanía», afirmó Hernández-Galán, y agregó: «Todos podemos necesitar accesibilidad en algún momento de nuestra vida, de forma permanente o temporal. Por eso, incorporarla desde el diseño no es un añadido, sino una condición esencial para construir sociedades más justas, eficientes e inclusivas». AccessibleEU es una iniciativa de la Unión Europea creada en 2023 para desarrollar capacidades de accesibilidad en los Estados miembros, mediante el apoyo a la aplicación de la legislación europea en la materia. El consorcio que trabaja en el proyecto está formado por ENAT, EASPD, la Universidad Johannes Kepler Linz y UNE, y liderado por Fundación ONCE. En sus tres años y medio de actividad, el centro formó a más de 65.000 profesionales en toda Europa y recopiló cerca de 1.000 documentos, referencias y buenas prácticas en los diferentes idiomas de la Unión Europea.
Mas informacion: https://www.accessibleeucentre.eu/









