La importancia de disponer de cierta “liquidez”

La importancia de disponer de cierta “liquidez”

La liquidez según el diccionario representa la cualidad de los activos para ser convertidos en dinero efectivo de forma inmediata sin pérdida significativa de su valor. De tal manera que cuanto más fácil es convertir un activo en dinero, se dice que es más “líquido”. Por definición, el activo con mayor liquidez es el dinero, es decir los billetes y monedas. De igual manera los depósitos bancarios a la vista, conocidos como dinero bancario y desde el punto de vista macroeconómico también son considerados dinero. Como ejemplo, un activo muy líquido es un depósito en un banco cuyo titular en cualquier momento puede acudir a la entidad y retirar el mismo o incluso también puede hacerlo a través de un cajero automático.

Por el contrario, un bien o activo poco líquido puede ser un inmueble en el que, desde que se toma la decisión de venderlo o transformarlo en dinero, hasta que efectivamente se obtiene el importe por su venta, puede haber transcurrido un tiempo prolongado.

En general, la liquidez de un activo es contrapuesta a la rentabilidad que ofrece el mismo, de manera que es probable que un activo muy líquido ofrezca una rentabilidad pequeña.

Un activo líquido tiene algunas o varias de las siguientes características:

puede ser vendido rápidamente,

con una mínima pérdida de valor,

en cualquier momento.

La característica esencial de un mercado líquido es que en todo momento hay dispuestos compradores y vendedores.

Entonces para conocer nuestra liquidez en la actualidad debemos hacernos estas preguntas:

· ¿Con cuánta liquidez cuenta mi familia?

· ¿Cómo afronto una situación fuera de mi presupuesto sin liquidez? (Como podría ser una enfermedad grave, un accidente, fallecimiento, etc.)

· ¿Cómo resolveremos estas cuestiones si no tenemos efectivo a mano, aunque no tengamos problemas económicos?

· Si chequeás tus activos, ¿con qué facilidad se pueden hacer líquidos?

Para poder tener soluciones de forma preventiva a estas situaciones adversas, podemos considerar opciones como contratar un seguro de vida, protección de enfermedad grave, seguro temporal del viajero, pero sobre todo ir conservando un fondo de emergencia que podría estar guardado en una cuenta en el banco.

 

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