ILUNION TextilCare, referente en la gestión integral de textil, publicó una guía práctica con cinco medidas para ayudar a las empresas a adaptarse a un marco normativo más exigente en sostenibilidad, seguridad y trazabilidad en materia de uniformidad laboral. A partir de 2026, la entrada en vigor y el refuerzo de distintas normativas europeas y nacionales obligarán a las empresas a revisar en profundidad cómo diseñan, gestionan y mantienen la ropa de trabajo de sus profesionales. Una uniformidad inadecuada, mal mantenida o no adaptada a los riesgos específicos de la actividad puede derivar en infracciones graves o muy graves, con sanciones económicas que oscilan desde aproximadamente 2.500 euros hasta más de 40.000 euros, y que en los supuestos más graves pueden superar los 800.000 euros, especialmente cuando existe riesgo para la seguridad y la salud de las personas.
Según el análisis de ILUNION TextilCare, el nuevo escenario normativo impacta en cinco grandes ámbitos clave. El primero refiere a la aprobación del Reglamento Europeo de Ecodiseño para Productos Sostenibles (ESPR) y el desarrollo de la Estrategia Europea para el Textil Sostenible y Circular, que refuerzan la responsabilidad de las empresas sobre todo el ciclo de vida del producto textil: la uniformidad deberá ser más duradera, reparable y gestionada bajo criterios de economía circular. El segundo ámbito implica la futura implantación del Pasaporte Digital de Producto, prevista en el marco del ESPR, que exigirá a las empresas disponer de información verificable sobre el origen, composición, uso y mantenimiento de las prendas. El tercer ámbito abarca la seguridad, salud e higiene, donde normativas como el Reglamento (UE) 2016/425 sobre equipos de protección individual refuerzan las obligaciones en relación con la adecuación de la uniformidad al puesto de trabajo, con supervisión especialmente estricta en sectores como el sanitario, industrial o alimentario.
Los dos ámbitos restantes comprenden la responsabilidad empresarial y la integración en criterios ESG. La legislación laboral y de prevención consolida que la responsabilidad última sobre la uniformidad recae en la empresa, incluyendo su adecuación normativa, mantenimiento, lavado y reposición. La externalización del servicio no exime del cumplimiento legal, pero permite a las organizaciones apoyarse en modelos profesionales que aporten mayor control y seguridad jurídica. Por su parte, directivas como la CSRD (Corporate Sustainability Reporting Directive) amplían las obligaciones de reporte en materia ambiental y social, incorporando la gestión de la uniformidad como parte de los indicadores de sostenibilidad, impacto social y gobernanza.
Desde ILUNION TextilCare recomiendan a las organizaciones abordar la uniformidad como un proceso regulado y trazable, priorizando cinco acciones: realizar una evaluación de riesgo normativo del modelo actual de uniformidad, pasar de la compra de prendas a modelos de gestión integral del textil, implantar sistemas de trazabilidad verificable capaces de generar evidencias ante auditorías e inspecciones, priorizar la reparación y el mantenimiento profesional para extender la vida útil de las prendas, e integrar la gestión de la uniformidad en la estrategia ESG y de buen gobierno corporativo. «La uniformidad ya no es solo una cuestión de imagen o comodidad. Es una palanca de cumplimiento normativo, sostenibilidad y protección de las personas. Acompañar a las empresas en esta transición forma parte de nuestro papel como socio estratégico», señaló Beatriz Cañizares Romero, Directora de Sostenibilidad de ILUNION TextilCare.









