En un escenario donde el home office, el modelo híbrido y el trabajo presencial mantienen a las personas frente a una pantalla durante extensas jornadas, la ergonomía dejó de ser un aspecto secundario para convertirse en una necesidad concreta. Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), más del 60% de los empleados de oficina presentan molestias físicas vinculadas a su entorno laboral, principalmente dolores de cuello, tensión en hombros y muñecas, fatiga muscular y problemas posturales.
Estudios en salud ocupacional publicados en Journal of Clinical Medicine y Publimed indican que el uso prolongado de dispositivos mal adaptados al cuerpo humano incrementa los trastornos musculoesqueléticos. Pequeñas diferencias en la inclinación del cuello o la posición de la muñeca, mantenidas en el tiempo, generan efectos acumulativos que impactan en la salud. En este sentido, la ergonomía aplicada al mobiliario y a los periféricos tecnológicos resulta fundamental para prevenir lesiones y reducir cargas musculares innecesarias.
Desde su centro de investigación en Suiza, Logitech trabaja en su Ergo Lab con un enfoque basado en evidencia científica. Allí, especialistas analizan la interacción entre el cuerpo y distintos dispositivos a través de sensores de presión, cámaras de movimiento y estudios musculares. Los hallazgos muestran que ajustes mínimos en el diseño de un producto pueden disminuir significativamente la tensión en muñecas, brazos y cuello, contribuyendo a prevenir afecciones como tendinitis o síndrome del túnel carpiano.
La línea Logitech Ergo surge de estas investigaciones y busca redefinir la manera en que se usan las herramientas tecnológicas en el trabajo. Entre sus propuestas se encuentran el mouse vertical Lift Ergonómico, con un ángulo de 57° que facilita una postura natural de la muñeca; el teclado Wave Keys, cuya forma ondulada favorece un movimiento fluido de manos y dedos; y el mouse inalámbrico con trackball Ergo M575, diseñado para reducir hasta un 25% la tensión muscular al evitar el desplazamiento del brazo.
La transformación de los espacios de trabajo ya no se limita a la eficiencia o la productividad. Incorporar la ergonomía como eje de diseño implica priorizar el bienestar físico y avanzar hacia un modelo laboral más sostenible. En este contexto, las herramientas que se utilizan a diario cumplen un rol decisivo para que trabajar mejor también signifique sentirse mejor.









