El nuevo Reglamento europeo de Envases y Residuos de Envases abre una nueva etapa para las empresas, en la que el diseño, la selección de materiales, la reciclabilidad y la reutilización adquieren un papel cada vez más relevante. El Reglamento (UE) 2025/40, de aplicación general desde el pasado 12 de agosto, sustituye a la Directiva 94/62/CE y establece un marco común para los 27 Estados miembros.
Este nuevo escenario normativo centró la jornada «El envase que viene: diseño, circularidad y competitividad», organizada por el Club de Excelencia en Sostenibilidad, en colaboración con el SCRAP Cartón Circular, que se celebró en el Orange Digital Center de Madrid. El encuentro reunió a representantes empresariales y de asociaciones, gestores y expertos para analizar las implicaciones del nuevo Reglamento y cómo trasladar sus exigencias a la realidad de las compañías. La apertura estuvo a cargo de Elena Galante, directora del Observatorio Español de Economía Circular del Club de Excelencia en Sostenibilidad; Pilar Arrayás, directora de Cartón Circular, e Ignacio Díaz, manager de Orange Digital Center.
La mesa redonda «Dos piezas, un mismo sistema: SCRAP y gestores ante el reto de la responsabilidad ampliada del productor», moderada por Galante, reunió a Gloria Lázaro, directora general de REPACAR, y a Arrayás para abordar cómo debe evolucionar el modelo de responsabilidad ampliada del productor. «Queremos seguir mejorando el modelo, pero manteniendo aquello que funciona», señaló Lázaro, que reclamó evitar cargas innecesarias a empresas y gestores: «Tenemos que simplificar el proceso de envío de información lo máximo posible y evitar duplicidades porque la carga administrativa que soportan las empresas ya es muy elevada».
La trazabilidad de los envases y residuos fue otro de los ejes del debate. Conocer el recorrido de los residuos hasta su destino final de tratamiento y reciclaje permite garantizar el cumplimiento de las obligaciones y, al mismo tiempo, aporta información útil para identificar oportunidades de mejora. «La trazabilidad permite a las empresas conocer dónde acaban sus residuos y ser conscientes de que tienen un recorrido de mejora», destacó Arrayás. Ese conocimiento habilita decisiones orientadas a reducir el porcentaje de residuos destinados a vertedero, mejorar la separación y seleccionar materiales y proveedores que favorezcan la reciclabilidad.
La mesa «De la norma a la práctica: experiencias empresariales ante el nuevo entorno normativo de envases», moderada por Arrayás, mostró cómo distintos sectores abordan la aplicación del Reglamento. Jorge Martínez Fernández, responsable de Envase y Embalaje de Pascual, destacó la necesidad de identificar con precisión los envases comercializados y sus diferentes flujos, ante la complejidad de distinguir entre envases domésticos, comerciales e industriales. Ana Laín, directora de Economía Circular de Quercus, señaló la complejidad que afrontan las empresas que desempeñan simultáneamente distintos papeles en la cadena de valor, con un incremento considerable de la carga administrativa.
Desde Smurfit Westrock, Susana Amaya, sustainability manager, puso el foco en el cambio hacia un modelo que presta mayor atención al diseño, la minimización de materiales y la reciclabilidad, un reto que también representa una oportunidad para avanzar en ecodiseño e innovación. Olga Iglesias, de ITP Aero, trasladó la perspectiva de una industria en la que el envase debe garantizar la protección, seguridad y trazabilidad de componentes de alto valor, lo que exige compatibilizar los objetivos de sostenibilidad con exigentes condiciones técnicas. Las experiencias compartidas coincidieron en la necesidad de abordar el Reglamento de forma transversal, implicando a distintos departamentos y reforzando la coordinación con proveedores y clientes.
En la clausura, Galante defendió una visión positiva del nuevo escenario y la necesidad de aprovechar las obligaciones regulatorias para impulsar una transformación de las empresas y de la cadena de valor. «Ya que tenemos que hacer esto porque la normativa está aquí, vamos a hacerlo bien. Hacerlo solo por cumplir nos va a suponer más energía, más recursos y menos aporte», afirmó, y agregó que «España no parte de cero, tenemos SCRAP que funcionan, que son aliados para las empresas». Entre las conclusiones de la jornada se destacó la necesidad de que las empresas comiencen a inventariar sus envases, materiales, pesos y características, y que la gestión documental, la trazabilidad y la colaboración con proveedores y clientes serán elementos indispensables en ese proceso.









