El Instituto Argentino de Radioastronomía (IAR, CONICET-CIC-UNLP) participó del desarrollo de ATENEA, el satélite argentino que acompañó el lanzamiento de la misión Artemis II el 1° de abril desde Cabo Cañaveral. Artemis II, liderada por la NASA, es la primera misión espacial tripulada alrededor de la Luna desde 1972. ATENEA fue diseñado y construido íntegramente en Argentina por la Comisión Nacional de Actividades Espaciales (CONAE) y diferentes instituciones del sistema científico nacional, y fue seleccionado entre unas 60 propuestas de agencias espaciales de distintos países para ocupar uno de los cuatro espacios disponibles como carga útil secundaria. Los otros países que contribuyeron con cargas secundarias fueron Arabia Saudita, Corea del Sur y Alemania.
El satélite es un CubeSat de formato estandarizado —unos 20x20x30 cm— diseñado como demostrador tecnológico con el objetivo de probar sistemas de comunicaciones para espacio profundo, medir radiación cósmica a grandes distancias de la Tierra, validar Fotomultiplicadores de Silicio (SiPM) y relevar datos de GPS para optimizar maniobras en órbitas cislunares. «El instrumento probó un sistema de comunicaciones para espacio profundo del tipo GPS pero más potente, y midió radiación cósmica a esas distancias, lo que permitirá mejorar la electrónica de los futuros sistemas para que no se degraden rápidamente», explicó Gustavo Esteban Romero, investigador superior del CONICET y director del IAR.
El equipo del IAR se encargó de la validación electromagnética del sistema de antenas del satélite mediante simulaciones y mediciones en la cámara anecoica del instituto, una facilidad única en su tipo. Además, desarrolló una estación terrena propia para seguir y detectar a ATENEA en su viaje desde 70.000 km hacia la Tierra —la única en su tipo del CONICET—, que permanece disponible para futuras misiones. En el proyecto también participaron equipos de las facultades de ingeniería de la Universidad Nacional de La Plata (UNLP) y la Universidad de Buenos Aires (UBA), la Universidad Nacional de San Martín (UNSAM), la Comisión Nacional de Energía Atómica (CNEA) y la empresa Veng S.A. «Para mí es un gran orgullo dirigir al IAR y a este equipo de gente que puede hacer cosas extraordinarias», afirmó Romero.









