La investigadora del CONICET en el Instituto de Desarrollo Tecnológico para la Industria Química (INTEC, UNL-CONICET) , Elangeni Gilbert, fue galardonada con la Distinción en Innovación Franco-Argentina en la categoría Junior por su proyecto «Reciclado químico de plásticos». El trabajo propone un método de «superreciclaje» o upcycling que convierte residuos plásticos en moléculas de alto valor agregado, utilizando un catalizador orgánico accesible y no contaminante. «Cuando el reciclado deja de ser solo una buena intención y se convierte en una alternativa técnica y económicamente viable, puede generar impacto ambiental positivo, valor económico y beneficios sociales, transformando un problema ambiental en una oportunidad productiva», señala Gilbert, cuyo proyecto se destacó entre casi cincuenta postulaciones.
La metodología desarrollada por Gilbert y su equipo permite la depolimerización química del policarbonato de bisfenol A (PC-BPA), un material ampliamente utilizado que al degradarse libera BPA, un disruptor endócrino dañino para la salud y el ambiente. A diferencia de los métodos tradicionales, que requieren altas temperaturas, presiones y largos tiempos de reacción, este proceso opera a baja temperatura y presión, en tiempos reducidos que van de minutos a pocas horas. Utilizando agentes depolimerizantes derivados de la biomasa, se recupera el BPA evitando su liberación y se obtienen moléculas con funcionalidad carbonato de alto valor comercial, sin generar dióxido de carbono.
Una de las innovaciones clave es el «reciclado secuencial selectivo», que aprovecha las diferencias estructurales de los distintos plásticos para reciclarlos por etapas sin necesidad de una separación exhaustiva previa. «Considerando un lote de residuos compuesto por diferentes materiales, a futuro sería posible aplicar procesos de reciclado secuencial selectivo en los que en cada etapa se podría reciclar un plástico y obtener moléculas específicas. Sería como una ‘mina selectiva’ de moléculas de valor agregado a partir de residuos plásticos heterogéneos», explica la científica.
Las moléculas obtenidas pueden reutilizarse para generar nuevos materiales como poliuretanos, policarbonatos y resinas epoxi, así como solventes verdes biodegradables o precursores para las industrias química, farmacéutica y cosmética. Las características del método —simplicidad, baja inversión inicial, bajo consumo energético y uso de materias primas económicas— facilitan su escalado y transferencia tecnológica. «Nuestro método no complejiza los procesos de reciclado actuales, ni exige grandes inversiones en equipamiento; promueve la creación de empleo local y de nuevas oportunidades productivas y, en última instancia, permite que los residuos dejen de acumularse como un problema ambiental y pasen a convertirse en insumos útiles», concluye Gilbert.









